Estando separados: Ayudando a los niños a adaptarse a tener dos hogares

Three sisters look out the car window as they arrive at their parent's home.

El mayor ajuste después de in divorcio para los niños que tenían a padres viviendo juntos es acostumbrarse a no poder ver a ambos padres diariamente. Este cambio repentino no solo puede ser increíblemente aterrador, tanto para niños pequeños como para mayores. 

No importa qué métodos empleen los padres, este cambio será trascendental para los niños. Tendrá un gran impacto. Sin embargo, los padres pueden ejercer una influencia considerable para que los niños se adapten a la situación y se sientan seguros en su nueva estructura familiar. Para tener la fuerza positiva que su hijo/a necesita mientras se ajustan a la custodia compartida y la vida en dos hogares, considere estas 3 cosas. 

1. Comprendiendo la importancia de expresar alegría. 

Para que los niños puedan adaptarse a sus padres viviendo separados, los niños deben poder expresar alegría y felicidad por sus vidas en ambos hogares. Nunca deben sentir como si compartir momentos y recuerdos de su tiempo con el otro padre es un tabú o inoportuno. 

Mientras la mayoría de los padres nunca les dirían abiertamente un mensaje semejante a sus hijos, los niños aún pueden terminar sintiéndose de esta manera a pesar de todo.

Después de un divorcio o separación, los niños con dolor son consientes del estado de ánimo y perspectiva de sus padres. Escuchan cómo sus padres hablan entre sí y observan cómo reaccionan a las noticias o historias que conciernen al otro padre. 

Si el padre o la madre de un niño no pueden hablar sobre su compañero/a de crianza sin rencor, descartan o menosprecian regularmente al otro padre de sus hijos, no es irrazonable que lleguen a la conclusión que hablar sobre su tiempo en ambos hogares está mal visto. 

La solución: Es importante que padre y madre estén pendientes de sus sentimientos personales enfrente de sus hijos en todo momento. Es natural que los niños quieran hablar sobre las cosas divertidas que hicieron con su otro padre. Para que sientan cómodos al hacerlo, debe tratar de estar tan involucrados con ellos sobre este tema como lo esta con los demás. 

2. Apoyo de contacto fuera del horario de crianza. 

La custodia compartida puede ser un ajuste particularmente difícil especialmente si su hijo está acostumbrado a leer un libro con un padre todas las noches o le encanta compartir las últimas anécdotas de la escuela al llegar a casa.

Cuando los horarios de custodia compartida incorporan cambios frecuentes, puede ser menos difícil acostumbrarse a este aspecto de vivir en dos hogares. Pero si su programa de crianza da prioridad a períodos más largos, como alternar semanas, puede tomar más trabajo ayudar a los niños a adaptarse. 

La solución: Una forma simple para ayudar a los niños cuando están separados del otro padre es promover la comunicación entre ellos. Eso podría significar asegurarse de que las llamadas telefónicas programadas formen parte de su plan de crianza o que sea una prioridad tener video llamadas al menos una o dos veces durante su tiempo de crianza. 

Mientras que mantenerse en contacto es una faceta clave en las relaciones entre padres e hijos después de un divorcio, también es increíblemente importante que ninguno de los padres se involucre demasiado en el tiempo de crianza del otro. 

Las múltiples llamadas por día o solicitudes frecuentes de video llamadas no solo pueden impactar negativamente la relación entre los padres, sino que también pueden injustamente apropiarse de tiempos estimados entre los niños y su otro padre. 

3. Apoyo de contacto fuera del horario de crianza. 

Dar a los niños una visión clara de su horario. 

Ayudar a los niños a adaptarse a un programa de custodia compartida implicará comprender y combatir su miedo a lo desconocido. Los niños pueden tener preguntas tales como:

  • ¿Hasta cuándo verán a su otro padre?
  • ¿Por cuánto tiempo estarán con ellos?
  • ¿Cómo sucederán su cumpleaños o en días festivos?
  • Estas preguntas pueden inundar la mente de los niños con preocupación e incertidumbre.  

La solución: Mientras que es una regla estricta nunca poner a los niños en medio de las conversaciones entre sus padres, aún así los padres deben trabajar con ellos para asegurarse de que entienden las cuestiones de su agenda en una forma apropiada para su edad. 

Los esfuerzos para lograrlo podrían incluir cosas como imprimir un programa de crianza codificado en colores y colgarlo en el refrigerador, crear un frasco con una cuenta regresiva para la próxima vez que verán a su otro padre, o dar acceso limitado a su calendario de crianza compartido si sus hijos están más grandes. 

La custodia compartida es un arreglo muy común para las familias después de un divorcio o separación, pero aún puede ser una fuente de ansiedad y tensión para los niños. Para facilitar esa transición, los padres deben ayudar a sus hijos a adaptarse y sentirse seguros en su nueva estructura familiar.