Aprovechando al máximo las visitas supervisadas

A father enjoys a visit with his children.

Todo niño desea tener relaciones sanas y amorosas con sus dos padres, pero la separación o el divorcio a menudo afectan estas conexiones. Una de las formas en que las relaciones son afectada es en la cantidad de tiempo que los padres y los niños pasan juntos.

En algunos de estos casos, los requisitos de supervisión de terceros alteran drásticamente el tiempo que un padre puede estar con sus hijos. Con frecuencia los tribunales pueden ordenar visitas supervisadas, que en ocasiones pueden asociarse con la custodia exclusiva. Las visitas supervisadas implican citas programadas con proveedores de supervisión de niños las cuales serán monitoreadas en un ambiente seguro.

¿Cuándo se requiere visitas supervisadas?

Los jueces ordenarán visitas supervisadas cuando entiendan que es lo mejor para los niños involucrados. 

A menudo es obligatorio en situaciones donde el comportamiento pasado de un padre pone en duda la seguridad de los niños. Las circunstancias por las cuales se podría ordenar supervisión incluyen acusaciones anteriores de violencia o abuso, ya sea hacia el otro padre o a los hijos, abuso de sustancias o negligencia. 

Aunque las visitas supervisadas pueden imponer ciertas restricciones sobre cómo un padre y sus hijos pueden pasar el tiempo juntos, estos tiempos de crianza aún permiten que los padres fomenten relaciones con sus hijos.

Tipos de visitas supervisadas

Dependiendo de la situación, existen diferentes tipos de visitas supervisadas que pueden ser ordenadas. Las visitas supervisadas pueden realizarse mediante reuniones físicas entre padres e hijos, visitas en grupo en las que se realiza más de una reunión de padres e hijos a la vez, o también conversaciones telefónicas o de video que son monitoreadas.

El tipo de contacto ordenado en cada situación se elegirá de acuerdo al mejor interés de los niños. Si se le conceden visitas físicas durante su tiempo de crianza, estos pueden llevarse a cabo en una instalación específica que ofrezca dichos servicios o en un lugar que usted, el otro padre y el tribunal acuerden.

Al igual que cualquier otro tema relacionado con la custodia de los hijos, las leyes que rodean estos temas varían de estado a estado. Cada estado ofrece varias instalaciones de visitas supervisadas y cuenta con profesionales certificados en este campo que trabajan con las familias para monitorear las visitas.

Preparándose para visitas supervisadas

Prepararse para asistir a una cita de visitas supervisadas requiere preparación física y mental.

Ya sea que esté de acuerdo o con el requisito de supervisión, tener que ver a sus hijos en un horario estricto bajo la supervisión de un posible extraño puede ser mentalmente agotador. Sin embargo, lo mejor que puede hacer para usted y sus hijos es comprometerse y aprovechar al máximo su tiempo junto a sus hijos. 

Comprométase con el horario

Dedíquese a asistir a cada visita programada y siempre llegue a tiempo.

  • Documente su horario, preferiblemente en un lugar donde ambos tanto usted como el otro padre de sus hijos tengan acceso. 
  • Tenga en cuenta el tiempo de viaje. Asegúrese de tener suficiente tiempo antes de cada cita para llegar a tiempo. 
  • Si es posible, tómese un tiempo para descansar después de la cita. Tener citas o reuniones importantes programadas inmediatamente después de su visita supervisada puede hacer que su tiempo de crianza con sus hijos se sienta apresurado y estresante.
  • Resista hacer cambios, asegúrese de que cuando no tenga otra opción que cambiar el horario, avise con anticipación al otro padre de sus hijos.

Entienda las reglas de las visitas supervisadas

Si su familia está utilizando un centro de visitas supervisadas para el tiempo de crianza de sus hijos, investigue de antemano y entienda las reglas y pautas de la instalación. 

Las reglas pueden incluir plazos estrictos sobre cuando los padres con y sin custodia física de los niños deben llegar o partir, tarifas por llegadas tardías, modelos de conducta, comportamientos, y otras reglas. Consulte el sitio web de su centro de visitas o contáctelos directamente para obtener sus pautas. 

Este atento/a

Antes de cada visita, prepárese para concentrarse en sus hijos. Puede ser más simple decirlo que hacerlo, pero haga lo posible y no permita que las preocupaciones externas afecten su tiempo con sus hijos.

Ya sea que tome cinco minutos antes de su visita supervisada para escuchar su música favorita o usar una aplicación mobil para relajarse un poco, aclare su mente para que pueda concentrar toda su atención en sus hijos.

Las visitas supervisadas deben ser una experiencia agradable para usted y sus hijos, jugar juegos y hacer manualidades son solo algunas de las actividades que pueden disfrutar juntos. Piense en los intereses de sus hijos y encuentre uno o más que tenga usted en común con ellos y así úselos para vincularse.

Además, puede pensar en algo que usted y sus hijos pueden anticipar hacer juntos durante cada visita. Si a sus hijos le gusta escuchar cuentos, elija un libro con capítulos para que ambos puedan disfrutar leyendo un poco más del cuento en cada visita. Si a sus hijos le gusta el arte o armar cosas, elija una manualidad o proyecto en el que puedan trabajar un poco cada vez que estén juntos.

Preparando a los niños para el tiempo supervisado con un padre

Como padre cuyo hijo o hijos asisten a visitas supervisadas con su otro padre, es igualmente de importante que participe preparando a sus hijos para pasar tiempo con su otro padre.

Hable sobre estas visitas de antemano y márquelas en un calendario donde sus hijos tengan acceso. Esto les ayudará a mantenerse al tanto de cuándo volverán a ver a su otro padre y con cuanta frecuencia.

Más que solo hablar sobre cuando será la próxima visita, ayuda a sus hijos a anticipar la visita. Incluso si tiene ciertos sentimientos negativos sobre su compañero/a de crianza, apoye a sus hijos en sus esfuerzos por construir una relación con su otro padre hablando positivamente sobre su próximo tiempo juntos.

Cuando sus hijos salgan de una sesión de visitas supervisadas, este listo para recibir toda clase de información que ellos deseen compartir con usted al respecto. No los entreviste sobre la visita, mejor permítales decir todo lo que deseen ellos.